A fines de los años 80s, los gobiernos e instituciones no gubernamentales de todo el mundo, se preparaban para asistir a un gran evento que se realizaría con el fin de proponer acuerdos tendientes a revertir los problemas ambientales que afectaban al orbe.

Desde distintos puntos del planeta surgían estudios y evidencia que confirmaban que los sistemas productivos implantados estaban impactando negativamente al medio ambiente. Todas las medidas que se habían implementado desde el denominado “Informe Brutland”, no habían logrado revertir un progresivo y rápido deterioro de las condiciones globales del medio ambiente. En ese entonces, se advertía sobre los problemas del cambio climático, la reducción de disponibilidad de agua y cada vez más, diferentes ecosistemas, hábitats naturales e incluso diversas poblaciones, estaban siendo afectadas.

En junio del año 1992, Río de Janeiro fue el punto de encuentro escogido para discutir estos temas, tanto desde el espacio público, como también desde las organizaciones sociales. En nuestro país, se dio una singular, y a mi juicio, muy beneficiosa forma de organización: desde el Estado y con distintas ONGs con la que logramos consensuar una postura única, que representaba la visión de Chile ante una problemática global que según sus indicadores tendía a volverse un problema mayor y con propensión a caer en lo irreparable, por lo que se volvía imprescindible también esforzarnos por alinear a todos, al igual como Chile lo hizo, detrás de un acuerdo común para revertir esta situación.

En esos años, no se contaba con una Ley sobre bases fundamentales del medio ambiente, ni menos información “dura” sobre los problemas que localmente enfrentábamos. Tampoco se prospectaba los efectos que el modelo económico-productivo que se había instaurado en esos años provocaría en el medioambiente. Ante esto, me correspondió coordinar la creación de un banco mundial de tecnologías, iniciativa novedosa para la época, y que tenía por finalidad hacer trasferencia de conocimientos, no sólo de técnicas o soluciones puntuales que entregaran resultados positivos bajo ciertas características específicas, sino que llevar consigo una reflexión que permitiera abordar la globalidad del problema que estábamos enfrentando.

De esta manera, Chile suscribió acuerdos internacionales en este encuentro y se comprometió, entre otras cosas, a promover el cuidado del medio ambiente, creando una institucionalidad hasta ese día inexistente junto con diferentes apoyos para enfrentar los desafíos ambientales que estaban por venir y así cumplir con las restricciones internacionales que los mercados imponían a los exportadores (es importante recordar que Chile suscribió tratados internacionales con países donde sí existían restricciones a los sistemas productivos que impactaban de forma negativa al medio ambiente). Rápidamente, en nuestro país se inició la creación de instrumentos públicos que facilitaban al sector privado exportador incorporar la variable ambiental, demostrando que la preocupación por el medioambiente necesariamente conllevaba un grado alto de responsabilidad de todos los actores involucrados, tanto públicos como privados.

Uno de estos hitos fue el estímulo desde el Estado, por intermedio de CORFO, para crear El Centro de Transferencia de Tecnologías Limpias S.A. en 1996. Desde ese año, y teniendo como objetivo central el desarrollo y difusión de herramientas metodológicas, que permitieran conciliar la necesaria eficiencia productiva, con la protección y cuidado del medio ambiente, hemos adaptado y diseñado instrumentos que se han validado como políticas y estrategias en el ámbito nacional e internacional.

Inicialmente, el CTTL desarrolló métodos de gestión para la ampliación y/o fortalecimiento de las capacidades en las empresas de pequeño y mediano tamaño, cuya relación con el medio ambiente estaba siendo un impedimento para su desarrollo y competitividad. Así es como se afinó una oferta apropiada a la demanda emergente, en temática de gestión ambiental, que en ese tiempo el sector productivo público y privado mantenía como un aspecto estratégico. A partir de esto se llevaron a cabo ofertas para transferencias de métodos de gestión ambiental y eficiencia energética con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo. También se elaboraron proyectos y se efectuaron los ajustes necesarios con la finalidad de afinar la oferta en aplicaciones relacionadas con gestión ambiental y competitividad, incorporando metodologías que involucraran a las comunidades, estimulando la participación y el compromiso ciudadano con los proyectos públicos y también privados, ejemplo de esto es el desarrollo de un programa de gestión de recursos, aplicando métodos de eficiencia energética, en colaboración con el Instituto Internacional Eficiencia Energética de Estados Unidos. Se implementó un programa de aprovechamiento de residuos o valorización de residuos, en Isla de Pascua, proyecto que contó con el apoyo de CORFO y permitió sentar las bases para generar pequeñas unidades productivas que procesaron residuos, para transformarlos en materia prima.

Los hechos demuestran que hemos sido pioneros en buscar soluciones “a la medida”. No creemos en las soluciones estandarizadas, porque tenemos la firme convicción que independientemente de la similitud del rubro, el diseño y la solución cambian caso a caso.

Son muchos los proyectos en los que hemos estado involucrados, para ello pueden revisar nuestra página de LinkedIn. Hoy en día trabajamos principalmente con empresas de mediano y gran tamaño, los años y la experiencia nos han permitido tener un reconocimiento que agradecemos y cuidamos. Hacemos el mejor esfuerzo por fidelizar a nuestros clientes, que nos vean como una entidad que con objetividad y conocimientos los apoya a superar problemas o a iniciar nuevos proyectos en donde la responsabilidad de los temas ambientales corre por nuestra parte.

Toda nuestra experiencia acumulada nos permite afrontar el futuro con gran optimismo y decisión. Seguiremos abordando el desafío de agregar valor a la actividad de nuestros clientes abordando sus problemas de gestión ambiental y transformándolos en oportunidades para mejorar su competitividad. Todo esto sustentado en una fuerte base técnica y profesional a la vanguardia en prácticas y tecnologías a nivel mundial.

Concluyo agradeciendo a cada uno de los profesionales que a lo largo de nuestra historia han trabajado con nosotros, que se han comprometido y que, hasta la actualidad, son nuestros amigos y colaboradores. Agradecer también, a nuestros clientes que nos referencian y nos reconocen, y junto con ello a todos los futuros emprendimientos que llevaremos a cabo, que de seguro vendrán de la mano de mucho compromiso y dedicación de nuestra parte, porque buscamos siempre seguir creciendo en el camino que hemos escogido, validándonos aún más como una empresa líder en la región y el país, mejorando cada día más en la entrega de un servicio único y de gran calidad.

Jaime Díaz Vandorsee
Director Ejecutivo CTTL S.A.